Dice el Doctor Gabor Mate que la mayor herida es la pérdida de la conexión con tu esencia, pérdida de conexión contigo mismo. Pero es ese mismo dolor que nos puede llevarnos de vuelta a nosotros mismos.  En líneas generales, nos encontramos con dos actitudes de gestionar el impacto de las heridas (ejemplo: experiencias dolorosas, pérdidas, ansiedad, miedos, confusión bloqueo, obsesionarse…): una es resentirlo, odiarlo, querer que desaparezca y por supuesto, ¿por qué no querrías que desaparezca?, ¿por qué no querrías distraerte de eso?, ¿por qué no querrías hacer como si nada sucediese?, ¿por qué no querrías escapar de las heridas? por supuesto que tiene sentido tu forma de lidiar. Sin embargo, eso no te ayuda. Te deja atrapado en la herida sin salidas.

La otra es cultivar curiosidad al respecto.  Eso sí es útil, mantener la curiosidad todo el tiempo. Preguntarnos ¿qué significa esto?, ¿qué es lo que yo necesitaba?, ¿qué puedo hacer hoy con lo que sé hoy?, ¿cómo me puedo acompañar desde la amabilidad?. Desde la curiosidad por uno mismo, es entender que nunca hubo nada malo ni vergonzoso en uno mismo.  

Lo único que está mal es pensar de que hay algo mal y aún así, tampoco está mal. Hay una buena razón por la que podemos pensar así. Entonces, en lugar de preguntar ¿qué está mal?, hay que preguntarnos ¿qué significa esto?

Ya que la pérdida de conexión con tu esencia puede considerarse una de las heridas más profundas porque afecta tu sentido fundamental de identidad y propósito en la vida. Tu «esencia» se refiere a quién eres en tu núcleo más auténtico, tus valores, creencias y pasiones más profundas.

Cuando pierdes la conexión con tu esencia, puedes sentirte perdido/a, desconectado/a de ti mismo/a y del mundo que te rodea. Puedes encontrarte viviendo una vida que no se alinea con tus verdaderos deseos y aspiraciones, lo que puede provocar una sensación de vacío o insatisfacción existencial.

La pérdida de conexión con tu esencia también puede afectar tus relaciones con los demás. Puedes sentir dificultad para conectarte con los demás de manera significativa, ya que estás desconectado/a de ti mismo/a y, por lo tanto, incapaz de compartir tu autenticidad con los demás.

Desde la comprensión, compasión y curiosidad nos llevará de regreso a nosotros mismos. 

Mientras tanto, es interesante recordarnos de que cada uno es responsable de sus procesos de mejora, de aceptación, de sanación o como queramos llamar: ¿Qué puedo hacer hoy?, ¿cómo puedo tratarme bien?, ¿qué puedo hacer para no continuar con el mismo patrón relacional?, ¿cómo puedo poner límites?, ¿cómo puedo ayudarme a mi misma para sentirme en paz?; ¿cómo puedo ser responsable de mi propia vida?

Pero aún así, a veces necesitamos terapia psicológica, porque tu salud mental importa. 

porque solos no podemos, porque no sabemos, porque es abrumador, porque nos sentimos colapsados, porque nos sentimos bloqueados, porque nos sentimos perdidos, porque nos sentimos estresados, porque nos sentimos incomprendidos, porque nos sentimos doloridos, porque nos sentimos solos, porque no entendemos, porque hay trauma, porque necesitamos tratamiento psicológico.

Y sí, tu salud mental importa

Tu salud mental es importante porque afecta todos los aspectos de tu vida, desde cómo te sientes contigo mismo hasta cómo interactúas con los demás y enfrentas los desafíos diarios.
Imagina tu salud mental como el motor que impulsa tu bienestar general. Cuando está funcionando correctamente, te sientes más capaz de manejar el estrés, resolver problemas y disfrutar de la vida. Pero si descuidas tu salud mental, puede ser como intentar conducir un auto con un motor averiado: te resulta difícil avanzar y te enfrentas a obstáculos constantes.
Cuidar tu salud mental te permite ser más feliz, productivo y resiliente. Te ayuda a desarrollar relaciones más sólidas, a tomar decisiones más informadas y a enfrentar los desafíos de la vida con mayor confianza.
En resumen, tu salud mental es esencial para tu bienestar general y tu calidad de vida. Al prestarle atención y cuidado, estás invirtiendo en ti mismo/a y en tu capacidad para vivir una vida plena y significativa.

¿Hablamos?

Lo que tú sientes importa